Tuesday, October 20, 2009

El Sótano de los Espíritus

No pensé que pensaras eso y al no pensarlo asumí que conocia lo que querías.
No creí que alguna vez creiste en mi y al creerlo intenté probarte algo que nunca fue requerido.
No quise que me quisieras y al no quererte permití que me dejaras de extrañar.
No esperé que me esperaras y al desesperarme te deje de buscar para nunca reencontrarte.

Un día llamaste para platicar como platicamos todas esas noches, y yo había querido desaparecer y por lo tanto corte mi única cercanía a ti para pretender que ya no existía(mos). Una noche te odie tanto que quise gritarte tantas cosas para alejar a tu espiritu que me sigue visitando. Una madrugada me senté en la acera frente a mi casa esperando que aparecieras para no esperarte más. Una tarde quise dejar de escribir pensando que así volverias preocupandote por saber si se había terminando esta mentira o si simplemente era mentira la verdad.  En medio del infinito nunca nos podremos encontrar. 

Encuentros y despedidas, esperas y angustias, sueños y desvelos.

Sentí tu aliento soplar sobre mi espalda 
quize tocar tu pelo para confirmar que a mi lado estabas
desperte y vi las paredes rojas junto a la cama vacia
mi cabeza baja y el nudo en la garganta.

Culpé al dios en el que no creo,
maldije mis decisiones y tus desenfrenos
tire la toalla para caerme de boca sobre el hielo
y de pronto apareciste, como siempre sonriendo.

Que bueno que dentro de las platicas monotonas
de hijos, plata, noviazgos, dietas, vocaciones y sortilegios
no hay más de dos minutos para el sótano de los recuerdos
para explorar el sótano de los espíritus con alma de murcielago.

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